¿Qué es la Salvación?




Salvación

Información de carácter general
La salvación (del latín "salus", salud, seguridad, bienestar) es un concepto religioso que se refiere ya sea al proceso por el cual una persona es sacada de un estado de dolor o peligro hacia una condición de bienestar fundamental, o al estado de bienestar fundamental resultante de dicho proceso. El significado del concepto varía según las diversas maneras en que las tradiciones religiosas entienden la condición del hombre y el estado definitivo de bienestar humano. La concepción de la salvación puede o no estar ligada a la figura un salvador o redentor, o correlacionada con un concepto de Dios.

En el cristianismo se concibe la salvación de diversas manera. Una importante corriente acentúa la justificación, proceso por el cual el individuo, enajenado de Dios por el pecado, se reconcilia con El y es reconocido como justo o justificado a través de la fé en Cristo. Otras religiones tienen otras visiones. En ciertas formas de Hinduismo y de Budismo, por ejemplo, la salvación se entiende como la liberación del inevitable dolor de la existencia temporal, por medio de disciplinas religiosas que en última instancia logran un estado no determinado por percepciones restringidas temporalmente o por formas de pensar.
Éstas y otras ideas de la salvación se basan en la noción de que la condición humana está marcada por formas fundamentales de sufrimiento que evitan que las personas logren un bienestar verdadero y perdurable. La salvación es, entonces, el proceso mediante el cual se alcanza el verdadero bienestar.




La Salvación en el Cristiano.



Información de carácter general.


La Salvación es percibida de variadas maneras por los diferentes cristianos e incluso por las diferentes iglesias cristianas. El proceso de la salvación es único en cada persona; en algunos casos puede ser un procedimiento lento y metódico; en otros, un destello o una introspección instantáneos causan una transformación milagrosa. Para al mayoría de la gente, el proceso de salvación es algo entre medio de esos extremos. En todos los casos, la condición humana central involucrada en la salvación es la absoluta y total confianza en Dios.

Una forma muy analítica de verlo implica lo que sigue (ésta es una perspectiva protestante generalizada; a los católicos y ortodoxos se les enseñan una perspectivas de la salvación un tanto diferentes).



Conversión: esto indica un "volverse" hacia Dios. Implica arrepentimiento (Hechos, 3:19; 26:20); fé (Hechos 11:21); y confianza en Cristo (Hechos 20:21); implica un alejarse del pecado. Es un acto humano, pero ocurre como resultado del poder de Dios (Hechos 3:26). La Conversión inicia esencialmente el proceso de salvación, al representar una la voluntad de considerar seriamente el valor de la fe cristiana.



Iluminación: (ésta se incluye a veces en Regeneración -a continuación). Una vez que una persona ha desarrollado interés en Dios como resultado de la Conversión, a menudo hay un aprendizaje: la curiosidad la lleva a tratar de saber si Dios la provee, y cómo, de respuestas a las muchas preguntas que se hace. No todos sienten necesidad de esta etapa, y aquellos con gran fé inicial no requieren estudiar y aprender, sino que creen y confían implícitamente. Para el resto, la investigación y el estudio son importantes; lo primero es el estudio de la Biblia, que representa la fuente de toda la información necesaria. Lamentablemente, a veces es dificil la comprensión plena y precisa de algunos pasajes de la Biblia, y así también se estudian otras fuentes (confiables) (Prov. 2:10; 14:6; 24:4).
El Espíritu Santo dentro de nosotros es de especial ayuda en esto. TODA la gente está expuesta a muchas fuentes que declaran presentar la Verdad. A menudo es difícil discernir qué en la Verdad y qué no, dado que las fuentes llevadas por el pecado suelen ser extremadamente creíbles en sus mentiras y medias verdades. Un cristiano o uno que busca requieren guiarse por el Espíritu Santo al discernir el valor de afirmaciones extrañas.



Regeneración: indica un cambio espiritual en el corazón de una persona habilitada por la acción del Espíritu Santo que habita en ella. Su naturaleza inherentemente pecadora se vuelve capaz de responder a Dios en la fé de modo que la persona puede entonces vivir de acuerdo a Su voluntad (Mat. 19:28; Juan 3:3,5,7; Tito 3:5). Esto se extiende a la naturaleza completa de la persona, ya que afecta su disposición, ilumina su mente, libera su voluntad y renueva su modo de ser. La Regeneración ocurre cuando una persona se da cuenta de que la fé en Jesucristo es la Senda válida y correcta.



Justificación: esto es lo que a menudo se considera Salvación. Es íntegramente un acto judicial de Dios, sólo por su Gracia, y que El basa enteramente en la Obra meritoria de Cristo. Los seres humanos no tienen aporte en este proceso, excepto confirmar una clara expresión de fé en Jesús como Salvador. Un pecador penitente, por lo tanto, tiene todos sus pecados "pagados" (o expiados) por la vida y muerte de Jesús hace mucho tiempo, de modo que el pecador está absuelto de aquéllos, liberado del castigo de éstos y devuelto a una posición de justicia. La justificación resultante no la merece o gana la persona, sino que es concedida enteramente por la gracia de Dios (Hechos 13:38,39; Rom. 3:24-26; 4:5-8).
La Justificación ocurre privadamente pero es públicamente reconocida por la Iglesia en la ceremonia del Bautismo. Este es el método escritural para que la Iglesia reconozca que ha ocurrido la Justificación.



Adopción: esto se refiere a que Dios atrae a los pecadores arrepentidos y creyentes dentro de su familia, de manera que pasan a ser sus hijos y herederos de los beneficios redentores de Cristo (Rom. 8:16-18, 23; Gal. 4:1-3; Efes.1:4,5). (NOTA: esto NO triene que ver con el Adopcionismo, herejía relativa a la naturaleza humana de Jesús).
La Adopción es una continuación "automática" de la Justificación, en que Dios aplica los beneficios de la Redención que se produjeron en la Justificación.



Santificación: esto representa el grueso de la vida de un cristiano. Luego de ser "Salvada" a través de la Justificación, una persona pasa el resto de su vida física refinando y mejorando un Caminar Cristiano. Gradualmente una vida se vuelve moralmente mejor como resultado de la santificación; esta última procede a través de la obra redentora de Cristo y la del Espíritu Santo que habita en la persona. El proceso de santificación comienza en realidad en el momento de la Conversión, se hace más evidente y pronunciado con la Regeneración, y aún más con la Justificación. Continúa hasta que vemos a Cristo.



Glorificación: es el destino último de los creyentes, y que no ocurrirá antes de la muerte física. Este concepto incluye lo que normalmente imaginamos como estar en el cielo, aunque tengamos muchas ideas diferentes respecto de lo que eso puede implicar (Fil. 3:21; Rom. 8:17,21; I Cor. 15:43; Mat. 13:43; Col. 3:4).
Muchas iglesias cristianas consideran sólo algunas de estas etapas como parte del proceso de salvación. Varias denominaciones describen su concepto de salvación en diferentes formas; por lo demás, el Espíritu Santo que habita en la persona sabe qué secuencia y procesos únicos necesita ésta, así que las generalizaciones (como esta descripción) son a menudo incorrectas. Todo esto dificulta bastante las discusiones generales precisas sobre el tema.



Adicionalmente, esta enumeración es una descripción específicamente protestante. Las descripciones católicas y ortodoxas tienen algunas diferencias, y generalmente incluyen menos etapas. Además, allí donde el protestantismo insiste en que la salvación es enteramente por gracia de Dios, sin aporte de la persona, el catolicismo otorga un valor sustancial a las buenas obras de ésta.